Finanzas en pareja sin matar la relación en el intento

Finanzas en pareja sin matar la relación en el intento

qiip
08-06-2022

Conoces a alguien, empiezas una relación, sientes las mariposas en el estómago, te enamoras y decides, junto con tu amorcito, que es el momento de pasar más tiempo juntos. Se hablan de sentimientos, sueños, planes a futuro y demás. Todo suena genial, ¿no? Pero, ¿en qué momento se pararon a pensar en cómo manejar la plata juntos?  

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Sí, lo sabemos. No es muy común que se haga. Y es que el tema de las finanzas es uno de los que más se suele evitar en los inicios de una relación. Claro, porque desde pequeños nos han hecho pensar que es algo de lo que no se debe hablar por educación, temas de ego, vergüenza, lo que sea. Sin embargo, lo cierto es que poner las cosas claras sobre la mesa respecto a esas preguntas incómodas de cuánto gana cada uno, las deudas que tienen, ahorros y planes para el futuro es importantísimo para crear unas bases sólidas. Créenos, la administración de la plata puede ser, en el futuro, una de las principales razones por las que se termine una relación.  

Tú tranqui. Eso tampoco quiere decir que sea una misión imposible o que se vaya a convertir en un dolor de cabeza para ambos. La clave es ser conscientes de que es algo que se debe tratar y trabajar. Como todo en una relación, es cuestión de hablarlo y llegar a acuerdos mutuos. Para eso, te preparamos algunos consejos que te pueden servir si los pones en práctica con tu pareja.  

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Hablen de plata  

Primero, lo primero. Antes de cualquier plan financiero que decidan empezar, lo más importante es que se sientan cómodos hablando de sus finanzas, tanto de las compartidas como de las de cada uno. No se incomoden por preguntarse por sus salarios, las deudas que tienen en el momento o el tipo de gastos que suelen mantener. No se trata de hacerlo para sentir superioridad sobre el otro, sino para tener una idea de la situación de cada uno. ¿Cómo van a llegar a acuerdos o crear un presupuesto compartido, si se evita hablar del tema con naturalidad? Y tampoco decimos que hay que hacerlo en una primera cita. Pero, sí es importante que, en la medida en que se vayan conociendo y teniendo confianza para otras cosas más divertidas, se empiecen a soltar por este lado también.  

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Hagan cálculos 

¿Cuánto va a aportar cada uno para financiar la vida común? Para esto les va a servir hacer un presupuesto. Se trata de una herramienta que les ayuda a identificar sus ingresos y comprarlos frente a sus gastos para ver cómo distribuir su plata cada mes. La idea es que cada uno lleve un presupuesto individual y, además, creen uno compartido. Ahí anoten todos, absolutamente todos, los gastos que deben compartir: arriendo, servicios, comida, arreglos de la casa, deudas compartidas, en fin. Lo ideal es se contribuya 50% y 50%; es decir, que dividan por mitades las responsabilidades. Sin embargo, es normal que tengan ingresos diferentes y que la capacidad de uno sea menor que la del otro. ¿Ven por qué es importante saber este tipo de cosas primero? En ese caso, lo importante es llegar a acuerdos. No importa que alguno de un poquito más que el otro, esto se llama un aporte proporcional. Lo importante es que sean conscientes de lo que puede dar cada uno y que queden satisfechos con lo que definan.  

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Separen cuentas  

Ya hemos hablado de la importancia de tener un presupuesto compartido y uno individual. Bueno, pues lo mismo aplica para las cuentas de banco. Lo ideal es que, entre los dos, tengan cuatro tipos de cuentas:  

  • Las dos primeras corresponden a las personales de cada uno. Es importante que también tengan independencia financiera y que cada quien pueda llevar la administración de su plata como quiera; teniendo en cuenta las metas compartidas, claro. 

  • La tercera cuenta que deben considerar es abrir una compartida destinada para emergencias: un daño de la casa que tengan que arreglar, un choque del carro, algo con lo que no contaban para los hijos (si los tienen), en fin.  

  • La cuarta, que también pueden abrir juntos y si les da el presupuesto, que sea exclusivamente de ahorro: para el viaje que quieren hacer, la casa que quieren comprar, metas que quieren cumplir juntos. Intenten no tocar esa plata para nada más y procuren alimentarla con lo que puedan mes a mes.  

Si se les hace muy complicado manejar tantas cuentas abiertas, pueden simplemente quedarse con las individuales, pero conservando el mismo concepto y propósito de las compartidas. Verán que así es más fácil llevar un orden.

 

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Sigan hablando  

Saquen un espacio a la semana o al mes, como prefieran, para revisar sus finanzas. Denle una mirada a su presupuesto y hagan seguimiento de sus metas. ¿Cómo van?, ¿están llegando a lo que se habían propuesto?, ¿alguno tuvo una baja de ingresos? Hacerse estas preguntas les servirá para identificar esos gastos que deben reducir y qué acciones de maniobra pueden tomar juntos para encaminar su objetivo. Practiquen una escucha activa, no se trata de juzgar al otro por los gastos demás que haya tenido; sino de encontrar una solución común que los beneficie a ambos. Es sano hacer pequeñas pausas, reflexionar y luego ver cómo mejorar.  

Por último, recuerden que la tranquilidad financiera es un camino que se construye paso a paso. Si, a veces, nos parece complicado administrar el dinero de una sola persona; el de dos puede tomar más trabajo todavía. Pero no se preocupen, es normal tener aciertos y errores, con tal de que vayamos aprendiendo de ellos. Lo bueno es que no están solos, en qiip pueden encontrar sesiones de coaching gratuitas para que cada uno adquiera herramientas para su administración financiera que luego pueden poner en común.